Una alarma ignorada
En cinco años, la IA se cargará hasta la mitad de los empleos de oficina. La mayoría de los trabajadores ni siquiera son conscientes de lo que está por ocurrir. Parece una locura, y por eso la gente simplemente no lo cree, el proceso de automatización será sigiloso pero veloz: primero, las empresas dejarán de abrir vacantes o reponer puestos vacíos; luego, empezarán a sustituir empleados por agentes inteligentes, que ya están realizando tareas humanas de forma más barata. El problema es que la mayoría de los trabajadores siguen viendo los chatbots como simples asistentes o herramientas de búsqueda, sin darse cuenta de que ya están desplazando puestos clave en el mercado laboral... y si una parte significativa de la población queda al margen del proceso productivo, se rompe el pacto social que sostiene la estabilidad y la equidad. La democracia se basa en que la gente tenga poder económico a través del trabajo. Si eso desaparece, entramos en terreno peligroso.

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